Sergio Mayor es una perfecta anomalía. En su escritura se encuentra la docta erudición de los veinticuatro libros de la sabiduría y la punzante ebriedad de la copa vacía en el salón oscuro, en un bar catacumba en el margen del mundo. Leerlo es viajar por el desfiladero. Es reencontrar el propio retrato en una moneda erosionada del periodo final del Imperio Romano. Teoría de los semáforos nocturnos es un diario alucinado, una cuenta atrás inexorable, un avión en llamas en los ojos del lector.
«Como nadie me entiende, nadie me escucha, escribiré un Tratado en una lengua misteriosa, en un lugar oculto, en un tiempo ignoto, bajo un nombre asirio, sobre piel de carnero, sobre pergamino o papiro, así revele el algoritmo, el criptógrafo, el filólogo, que vuelven, que vienen, feroces, terribles, salvíficos, los Pueblos del Mar».
Disponible también en esta colección, La mujer de la calle Tablas (Contenidos Marginales nº 8).
